Progresismo e izquierdas deben convertir la incertidumbre en fuerza de transformación, destacan en Seminario Internacional

=Rosaura Ruiz, titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, informó que esta dependencia trabaja en la creación de un observatorio para analizar tendencias y propuestas políticas en América Latina.
=Alicia Bárcena, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, advirtió que “no puede haber justicia social sin justicia ambiental”.
=Especialistas de México, Chile y Argentina examinaron los desafíos de la democracia, la protección social y la participación política frente a los discursos extremistas.
Redacción Minuto a Minuto
La titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), Rosaura Ruiz Gutiérrez, aseguró que las corrientes de izquierda y del progresismo comparten aspiraciones de igualdad, solidaridad y justicia social.
“La gran disyuntiva de nuestra época gira en torno a cómo vamos a responder a este cambio de época: si permitimos que el miedo y la exclusión definan nuestro futuro, o si logramos convertir las incertidumbres del presente en una fuerza de transformación social”.
Durante la inauguración del Seminario Internacional El progresismo frente al avance de las ideologías extremas, organizado por la Secihti, Rosaura Ruiz destacó que México reafirma su papel histórico como espacio de encuentro, refugio y diálogo entre las distintas corrientes políticas e intelectuales de América Latina.
Subrayó que el seminario recupera esa tradición al reunir a especialistas y actores políticos de diversos países para analizar los desafíos comunes de la región y reflexionar sobre nuevas alternativas de transformación social.
Ante académicos y representantes de fuerzas políticas de México, Chile, España y Argentina, la secretaria expuso que vivimos un cambio de época en el que muchas de las instituciones y formas tradicionales de representación política enfrentan un profundo cuestionamiento.
Advirtió que el avance de los discursos extremistas que exacerban el racismo, el clasismo y el machismo demanda una reflexión sobre las nuevas formas de participación política en las plataformas digitales.
Anunció que “como parte de este proyecto, estamos trabajando en la creación de un observatorio sobre América Latina, que nos permita identificar las principales tendencias políticas y analizar las propuestas programáticas de la región”.
La secretaria agregó: “Nos interesa prestar especial atención a la corrupción y, particularmente, a sus efectos políticos, como el hecho de que erosiona la confianza en las instituciones, debilita los vínculos entre los gobiernos y la sociedad, y alimenta el desencanto de la política. También estamos estudiando las transformaciones de las formas de participación política de las juventudes, con especial atención a los espacios de educación superior”.
En su momento, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena Ibarra, afirmó que “no puede haber justicia social sin justicia ambiental” y destacó que las poblaciones excluidas son las que más sufren los efectos del cambio climático. Por ello, llamó a construir una agenda progresista que responda a la desigualdad y coloque el cuidado de la vida entre sus prioridades: “Una agenda progresista que no cuide la vida llega tarde a su propio futuro”.
Propuso superar los modelos extractivistas, diversificar las economías y responder a la concentración de la riqueza mediante una política de desarrollo que vincule la transformación social con la protección del planeta.
“Hoy más que nunca, necesitamos articular una nueva visión que entrelace la justicia, la sostenibilidad ambiental y la profundización democrática”, sostuvo.

La titular de la Secihti, Rosaura Ruiz, durante su participación en el seminario internacional.
Alicia Bárcena resaltó que la llegada de la primera Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, abre un espacio para explorar nuevas formas de progresismo. “El progresismo debe ser feminista. La igualdad de género no es un añadido, es una condición esencial de la democracia”, expresó.
En tanto, el historiador Enrique Semo Calev subrayó que las extremas derechas se fortalecen en sociedades marcadas por la falta de horizontes colectivos y recurren a discursos que responsabilizan a otros grupos sociales, erosionan la solidaridad y promueven políticas de desregulación y privatización.
Afirmó que, pese a presentarse como movimientos antisistema, mantienen vínculos con grandes intereses económicos y consideró necesario recuperar proyectos de transformación social capaces de ofrecer alternativas.
En relación con México, llamó a estudiar y debatir con mayor profundidad las ideas de la Cuarta Transformación, representadas por los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo.
El secretario general de la CISS, Pedro Kumamoto Aguilar, destacó que la discusión sobre democracia debe incluir sistemas de protección social capaces de responder a quienes enfrentan mayores carencias. Recordó que, de acuerdo con el INEGI, las labores domésticas y de cuidados equivalieron en México a cerca del 24% del producto interno bruto en 2024 y precisó que más de la mitad de las personas trabajadoras de América Latina no cotizan en sistemas de protección social. Por ello, llamó a reconocer los cuidados y ampliar la cobertura de derechos.
Durante el Seminario Internacional, especialistas de México, Chile y Argentina coincidieron en que la desigualdad, la precariedad y la transformación de la comunicación digital exigen respuestas que mejoren las condiciones de vida y fortalezcan la democracia.
La exministra secretaria general de Gobierno de Chile, Camila Vallejo Dowling, sostuvo que las extremas derechas han sabido aprovechar el miedo a la inseguridad, la frustración económica y las plataformas digitales para ofrecer respuestas simples a problemas complejos.
Consideró que el progresismo debe reconocer sus dificultades para conectar con las necesidades y aspiraciones de la población y avanzar hacia una democracia que, además de elecciones y separación de poderes, garantice derechos sociales, organización colectiva y un modelo productivo con empleo de calidad.
El investigador argentino Alexandre Roig, de la Universidad Nacional de San Martín y del CONICET, propuso distinguir entre un progresismo que reproduce lógicas neoliberales y otro que construye sus propuestas desde las experiencias populares. Explicó que las nuevas formas de trabajo, incluidas las mediadas por plataformas, dificultan reconocer las relaciones económicas y demandan nuevas herramientas de análisis.
Para recuperar la confianza política, planteó elaborar transformaciones institucionales junto con sindicatos, trabajadores de la economía popular y organizaciones sociales, y no hablar en su nombre.
Nitzan Shoshan, investigador de El Colegio de México, advirtió que la expansión de las tecnologías digitales ha transformado los criterios de autoridad y verificación del conocimiento, al tiempo que facilita la circulación de desinformación y teorías conspirativas.
Explicó que las ultraderechas contemporáneas han innovado en sus estrategias culturales, intelectuales y de comunicación, y que sus redes internacionales utilizan discursos sobre género, masculinidades y derechos sexuales como elementos centrales de movilización. Pidió distinguir sus características de las del fascismo histórico.








